Un DOMINGO
Un domingo
lento de gatos negros
Sumergidos en
un largo sueño.
La tarde cae
perezosa y brillante.
Sin pedir
permiso, toda la luz pasa.
El gato usa
la pata para tapar su cara.
La brisa ríe
leve.
La cortina
de elaborado encaje, baila.
Un agitado móvil,
canta un aria.
El horizonte
muestra los vestidos de la montaña.
Claroscuros y
sombras.
Pinceladas nimbadas.
Rebaños de
fino encaje
Dan forma y
color a la falda.
El profundo
escote
Capitula en
un collar de cascada.
El dorado
refulge en toda la trama.
Es un
domingo cualquiera
Que muere
en
los brazos de Caracas.

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