jueves, 29 de diciembre de 2016

AFORISMOS HETERÓNIMOS



AFORISMOS
Leda Sunn

2015





 El frío hábito del espanto,
provoca curvaturas
de espinazo.
Resistir,
razón de vida.
Arropar esperanzas.
Calentarse.



A Santiago






Es la fuerza que tienen las palabras: contienen, desatan, liberan y recogen.


Dios nos hizo a partir del barro para que aprendiéramos a modelarnos.


La luz atraviesa el tupido follaje de la copa. Busca sembrarse en la oscuridad que habita en el tallo.


Canta el ruiseñor en una rama. El sonido juega en su garganta, imitando al poeta cuando busca una palabra.


El toque del sol hace florecer espinas, libera el más delicado perfume y deleita con el rico néctar.


Las palabras aprenden a volar como mariposas, cuando las libera el espíritu del poeta.


El hombre desafía a la naturaleza y esta le gana por experiencia.


Los momentos de soledad, permiten ver allá donde la compañía roba la claridad.


Un hombre se olvidó tanto de sí mismo que dejó la piel al sol.


La verdadera amistad, no tiene fecha de caducidad.


Si sabes apreciar un tesoro, aprende a cultivar amigos.


Dime de cuál prejuicio te ufanas y te diré de qué careces.


Cambio un prejuicio con poco uso y en perfecto estado, por una aventura inolvidable.


Sólo aquel que enfrenta  la muerte, aprende a querer vivir así sea con vértigo.

La raíz creativa de un poeta, está en su inconformidad.


Un sinónimo de sensualidad comprende una flor. Su caricia, en una palabra: Sol


Nada más estúpido, que dejarse llevar de la mano por un pesimista.


Nos salvará imitar al sol y a la flor. Hacernos pare de un ciclo que nace, avanza y termina para renovarse.


La poesía, solo acude para dar ayuda a todo aquel que confíe en ella.


No veo nada más a partir de la palabra “nunca”.


La poesía tiende a dar cobijo a nuestros más sensibles y comunes motivos, dentro de su atemporalidad y arte infinito.


Resulta mortal para el poema, la mezcla de desmedido ego y descontrolados estrógenos.


Cada palabra de un poema actúa como las notas musicales. Crear la sinfonía es trabajo de maestros.


El dibujo que deja en el alma la ilusión, es el de la experiencia.


Es el alma del poeta la que habla, con una voz que hace eco cuando recorremos un poema.


La poesía, es la mejor manera que tengo para huir del pensamiento.


Tendremos bastante para contar más adelante, cuando la mecedora se encargue de avivar nostalgias.


La verdad, tiene la mala costumbre de aparecer cuando menos la esperan.


Somos la noche, justo cuando nos atrapa el sueño. De nada vale resistir el suave y delicado velo que nos envuelve.


Las palabras demuestran de qué están hechas, sobre todo en las mentes equivocadas.


Siempre guarda un poquito de esperanzas para mañana.


El pesimista, vive con miedo a la vida.


Las altas dosis de sinceridad, resultan venenosas.


La ideología, marca nuestros destinos. 


Hay una característica común en todo comunista que se precie de serlo: su gran complejo de inferioridad.


Si sabes apreciar un tesoro, aprende a cultivar amigos.


El silencio, también puede ser una pregunta.


El silencio retrata y desnuda almas.


Si deseas conversar con gente transparente, rodéate de niños.


El acto de frotar palabras deliberadamente contra otras, para liberar chispas y encender la conversación o atrapar a un lector, es un arte.


Sé auténtico para hacer de la vida el mejor trabajo.


El arte, no puede ser catalogado como mentira cuando muestra el mundo más sincero del artista.


Me ocultaré detrás del muro de mis prejuicios.


Escribo poemas en la arena, para que los lea el sol.


La vida te enseña a guardar los mejores tesoros en un hermoso cofre: la memoria.


Hay que dejar espacio a un poco de caos, algo de irreverencia y al gusto por lo prohibido.


No hace falta reconocimiento alguno cuando sabes que dejas una huella.


A veces, me da miedo haber perdido el miedo.


Debemos evitar, por todos los medios, que la fuerza de nuestro carácter sabotee la finalidad de lo que hacemos en común.


La realidad es imaginación pura.


Se nos va la vida en aprender cómo atrapar el presente.


Extraño el sol de mi equinoccio.


Las horas están enfermas, la fiebre les acompaña y la muerte les acecha.


Un camino de insectos transporta pedacitos que han mordido de hojas y flores. El dolor de la mutilación provoca la continuación de la vida.


La lluvia da paso al brote maduro y despierta la inflorescencia. Perfume y néctar. El inquieto abejorro y la voraz abeja.


El fin justifica los miedos.


Un poeta nunca está conforme. Es su deber, no hallar nunca sosiego en la conformidad.


Leí y la piel respondió. Es la reacción espontánea del cuerpo ante la poesía honesta y transparente.


La condena es insuficiente y la venganza incompleta. ¿Quién soy para juzgar?


El objeto más elemental, el más simple; pero no por ello menos importante, actúa como receptáculo del universo.


Es canto rodado el de la piedra. Roce continuo durante su viaje en el lecho del río. Le espera el descanso en la ribera, plena.


La felicidad, puede ser convertida en vicio.


La ladrona del sueño de Tagore, vive en la cara oculta de la luna. ¡Acechante!


Mejor para el sol, descansar la resaca en la tarde.


Almohadas rellenas con cabellos de ángel y almibar de guayabas. Cobija de malvaviscos y melcocha trenzada.


Hay eternidad allí, en la ausencia de una coma.


El instinto de conservación, impide a los poetas emitir opinión.


Ella, refería la atemporalidad de sus momentos de infancia. Perdió toda eternidad, cuando comenzó a tener noción del paso del tiempo.


Tan solo una palabra tuya bastará para descubrirte.


Bendita sea la nostalgia, cuando su sola evocación nos anima a seguir.


Tuiteo poesía y vuelan mis seguidores.


La nostalgia, es un regalo que quedó preciosamente envuelto.


Somos insomnes errantes, en una tierra colmada de sueños.


Polvo y agua nos componen, estrellas y galaxias aguardan. Ocupamos el espacio de una gota. Un solo grano da soporte.


La gota da paso al riachuelo, termina arrojándose en la cascada y regresa convertida en rocío.


La vida nunca termina. Se hace gota o se transforma en un grano de polvo. Simplemente, espera el soplo de brisa que le agite.





viernes, 23 de diciembre de 2016

ANTOLOGÍA DE CUENTOS

ANTOLOGÍA DE CUENTOS
                                                          Emma Ants

                   




















EL AGUIJÓN


A veces, analizo lo que no debo.
Un día, preparaba un trabajo de disección de diferentes insectos .
Los tenía a todos distribuidos en grupos en una gran lámina de anime
¡Preciosos! Armados tal como aparecen en la naturaleza.
Cuando despegué una de las avispas de esas que comúnmente denominan "mata caballo", ocurrió lo impensable.
Al colocar el último alfiler cercano a su abdomen, sacó su aguijón y pinchó la punta de mi dedo índice.
               ¡ESTABA VIVA!
Di por sentado que todos aquellos insectos estaban muertos desde hace días.
Mi dedo pesaba como una piedra. El dolor era insoportable. Brincaba y salivaba a la vez.
Aprendí desde ese momento que no debo fiarme de mis certezas. Dudaré un poquito hasta estar plenamente segura.
Cuando analizo lo que no debo, me ocurre algo parecido a la sorpresa que recibí con aquella inesperada picada. Sé que se avecina una horrible sensación dolorosa.
Aunque esté segura de que el dolor pasará, terminará dejando una huella indeleble.

     

FINAL DE QUINCENA

Camino agobiada, extenuada por el golpeteo incesante que hace la crisis en mis vacíos bolsillos. Recorro aceras inundadas de seres semejantes a la onda que de mi permea. Ríos de gente que avanza con la mirada perdida, cansada, cuyos pasos dejan una estela parecida a la de una escoba de verbena.
 Allá, a un lado del enorme edificio de cristal azabache, veo al fin lo que anhelaba: el brillo metálico de un cajero automático disponible. Avanzo hacia el espacio donde se encuentra, sin dejar de observar mi deprimido reflejo en la superficie de cristal oscuro. Con rapidez, introduzco la primera de mis tarjetas, cruzo los dedos, luego de marcar el código de seguridad. Se hace infinito el tiempo de respuesta. Un aviso de "saldo insuficiente", es "suficiente" para ahondar mi pena y clavar en mi ánimo la aguja de la desesperación. Prefiero continuar hasta encontrar esperanza en otro cajero del camino hacia mi casa.
Luego de atravesar el estrecho recorrido que permiten los vendedores ambulantes a los siempre apurados transeúntes de la capital, logro llegar  a la zona de complejos edificios urbanos.
Justo en el nivel de la calle, me esperan no uno, sino cuatro deslumbrantes cajeros automáticos. Cada uno, presentaba una pequeña fila de desesperados que como yo, agonizan al final de la quincena. Escojo la que da a la derecha. Espero mi turno, mientras aprovecho para descansar un poco. Cuando se va el usuario que me precede, avanzo con paso firme con mi segunda tarjeta en mano. Cual no será mi sorpresa que se atraviesa uno de los que hacía la fila vecina y toma mi lugar, robando mi turno. El resto de los que esperaban conmigo, me comunican su gesto de desaprobación con la mirada. Avanzo hacia el desvergonzado personaje, hundo mis dedos índice y medio en su hombro derecho, en dos oportunidades. Confieso que buscaba provocar su molestia, además de reclamar su abuso.
Pidió disculpas con caballerosidad y retrocedió hasta su lugar. Su educado gesto logró desarmar toda mi agresividad. Ya no le embestiría como pensaba. La urgencia que marca la crisis, también le impulsaba.




                     








 TIRANÍA

 ( para Joe Sun )

1, 2, 3, 4… al nombrar el número 5, suena el mortal disparo. La formación militar continúa el paso en estricto orden. Desfilan coordinando el miedo que acaba de nacer en sus entrañas. La indisciplina, halló lugar en el suelo, ahogada en un enorme charco de sangre.

Todos, levantan el puño y voltean sus caras, para saludar al tirano que se halla altivo, con mirada desafiante en la tribuna. No parpadea, a pesar del goteo incontenible de sudor en su frente. Sus sienes laten empapadas. El bigote, brillantemente incómodo, hace que abandone la pose tirana para sacar un pañuelo perfumado.  Seca su cara, mejillas y cuello. El adornado uniforme le incomoda, así como el forro de fieltro del saco que actúa como calefacción en pleno trópico.

Sus excesivas carnes, le lucen como pesado lastre. Sabe que debe mantener la compostura durante el discurso. Acomoda sus guantes, desabrocha el botón que los gobierna para ajustarlos. Abrocha nuevamente y sacude su peto dorado. Cuida que todo esté en perfecto orden.

Alguien le acerca el micrófono al atril de madera labrada, con escudo y bandera terciada. La tropa espera silenciosa, apagada, como mástiles en mar tranquilo, bajo un sol excesivamente quemante.

Inicia con saludos a la patria que ahoga lentamente, a su ejército dominado y servil, a sus ministros parásitos y ruines, al poco pueblo que le acompaña. Suelta frases incoherentes, decisiones injustas y sorpresivas, cientos de mentiras y gestos que simulan valor e hidalguía.

Sabe que nadie le cree, ni siquiera apuesta por él mismo. Todas sus expresiones le contradicen. Desde una grabación cuyo sonido es magnificado por enormes cornetas, le aplauden. Nadie lo hace desde las tribunas.

Aquel hombre, cuya presencia embrujaba, inteligente, galante, hechizante, monstruo del poder, bestia culta, con habano y uniforme, solo queda un disfraz muy mal cosido de lo que es un dictador latinoamericano.

¡Ha llegado la hora de acomodar sus barbas y ponerlas en remojo!




                       

EL LÁPIZ

​Estando en el metro, apretados por el gentío de siempre, escucho a un señor que presta un lápiz a otro que lo necesita. Al tomarlo, repara en su quebrada punta. De inmediato, el vecino del asiento derecho, cuya pierna derecha está amputada, le ofrece ayuda. Aparta su muleta y se dispone a despegar con sus afiladas uñas, unas pocas astillas.

​Al ver lo ineficaz que resultaba tal procedimiento, el dueño del lápiz abre su enorme maletín y saca
       ¡UN FILOSO CUCHILLO! ¡Todos nos quedamos sorprendidos!

​Agarró el lápiz con soltura, cortó varios trozos de madera con el afilado y brillante metal, raspó a gusto el cilíndro de grafito que previamente se escondía y moldeó una afilada punta. Limpió con un resoplido su regazo para liberarlo de los restos que su singular tarea había generado. Enseguida, entregó el lápiz al señor que escribiría en una gastada tarjeta que sacó de su cartera.

​Al guardar su cuchillo con cara de satisfacción, recibió de todos los pasajeros, risas de felicitación.




             
  AMOR PURO

Eran dos feos, besándose apasionadamente en la gran avenida. Tan feos eran, que nadie dejaba de escrutarles tanta feura amorosa.

#Minicuento




                   
POMPEYO M

Acabo de tener un sueño. ¡Hermoso!
Casi nunca tengo la dicha de soñar. Siempre duermo tan profundamente que los sueños me pasan de largo.

¿Sabes quién era mi partner en ese sueño que parecía cuento?
- Te vas a reir…
¡Soñé con Don Pompeyo Márquez!
Lo invité a comer a un restaurant español. El ambiente, jolgorio, música flamenca, paredes con colores cálidos que jugaban con la luz y el aroma celestial que salía desde la cocina y se instalaba en todo el lugar, me lo confirmaba claramente: “Es un restaurant español”
Nos sentamos donde nos indicó muy ceremonial y amablemente el mesonero.
Aunque quedamos frente a frente, existía un espacio inmenso entre Don Pompeyo y yo. Absorto, callado, con la mirada perdida, como si estuviese en otro lugar muy lejos de allí.
Se acerca el capitán para hablarnos de las bondades ocultas en el menú. Me atrevo a ordenar el plato de conejo al salmorejo que ofrece con gusto. Jamás lo había comido. Este era el momento de aventurarme para probar esos sabores impactantes de los que se ufanaba el maitre. No pude percatarme del pedido que hizo mi silencioso acompañante.
Observo que traen una hermosa botella de vino blanco, cuyo rocío empapa las manos del sommelier, quien nos deleita con la descripción de toda la riqueza que contiene el caldo que acaba de servirnos. Tenía razón. ¡Salute!
Al cabo de lo que dura degustar una copa del elixir de Baco, mis mejillas soportan el dolor que provoca tanta risa feliz. Lo hacen plenas, rosadas, brillantes.
Ese otro que está frente a mi, permanece inmutable. Como un muro, se separa y eleva su impenetrable fortaleza.
Nuestras diferencias anímicas son tan marcadas, que atraen las miradas curiosas del resto de comensales que plenan el lugar.
Nos interrumpe un gran plato humeante, con olor a gloria, pletórico de cremosa salsa, papas cortadas en cubos perfectos, arroz basmati moldeado como una pequeña pirámide, coronada por una ramita fresca de romero. Un chorro de abundante aceite de oliva completa el cuadro. Mi amigo no responde a ninguno de tantos apetitosos estímulos.
Pincho un trocito de la tierna y jugosa carne, la remojo en la salsa e inicio con el primer bocado. La carne se desintegra como mantequilla y se combina con mis papilas gustativas. Disfruto el festival que ocurre en mi boca. Mastico lentamente hasta tragar cuando considero el siguiente bocado. Un toque de vino para rematar en armonía y, dejo que el paladar respire y disfrute conmigo.
¡Nunca imaginé tanta delicia en un plato de conejo!
A Pompeyo, lo llaman a otra mesa llena de hombres escandalosos. Quieren saludarlo.
Veo como se levanta ese gran hombre, tanto por su enorme altura, como por su conservada corpulencia. Se dirige hacia la mesa donde le solicitan de forma vehemente.
Los observo mientras conversan y noto que mi amigo está mucho más animado. Recuerda con nostalgia los momentos que le llenan de orgullo. Los demás, ni siquiera parpadean ante sus palabras.
No me queda más que pedir un postre. Llamo al mesonero con un gesto y este se acerca rápidamente. Pido postres y enseguida, trae una mesita rodante llena de muestras de delicados dulces. Tortas de chocolate oscuro, tartaletas de frutas y tocinillo del cielo, entre otros.
Una pequeña caja de bombones belgas, se asoma en una de las esquinas de la mesa y, hace que interrumpa al mesonero. “Quiero ese”, balbuceé. Conozco la magia y fantasía que encierra cada bombón al degustarlos. Al terminar con el primero, me impulso en mi silla, me levanto y reclamo el regreso  de Pompeyo.
Este, corta de inmediato la conversación, se voltea hasta conectarse con mis ojos, regresa y me ofrece un beso en una de mis sonrojadas mejillas.

¿Qué más crees que hice?

[Bueno, al fin y al cabo, es un sueño]

De forma instintiva, automática, acerqué lentamente mi boca al encuentro de la suya. Ese fue un beso tan tierno como la delicada carne que acababa de comer.

¡Me desperté!

  Fin.




                   







DISECCIÓN
 [ Homenaje a E.A Poe ]

Mi mente, se ocupa a toda hora, en hacer el ejercicio de tu disección. Remueve tejidos, órganos, recoge humores de diferente viscosidad, aromas y colores. Pesa tu corazón y se sorprende con el adelgazamiento notable de las paredes de su miocardio. Extrae tu cerebro, con el fin único de reconocer tu propia mente. Comprueba hipótesis: tus pensamientos ya no se parecen a los míos. Sincronizan con otra longitud de onda. Tus vísceras, lívidas, enormes, muestran el efecto que han ejercido en ellas múltiples ataque de ira, "indigestión emocional", es el diagnóstico que arrojan los atlas de anatomía y gruesos textos de fisiología. Recojo el líquido exudado de la bandeja, tomo una de sus gotas y la extiendo en la delgada lámina de vidrio que reposa en mi microscopio. Confirmo lo que ya sabía de antemano, cuando la luz en mi ojo y las lentes, hacen su trabajo:  el líquido verde, viscoso, de penetrante aroma, no enseña el hermoso color azul que determinaba tiempos felices. Refleja cristales aguzados, punzantes, que no hacen más que despedirse en el oscuro desagüe. Busco el microtomo y rebano una delgada hoja de tu corteza. Comprendo que ya no tienes tacto. De nada vale tocar tus obesas papilas digitales, la superficie suave de tu mejilla o la curva de tu cuello, allí donde nace tu canoso cabello. De inmediato, te devuelvo a la envoltura frigorífica. Me despido antes con mi enguantada mano en tu frente. Deslizo suavemente la bandeja que contiene tu cuerpo, en el oscuro y frío espacio que le espera. Cierro la puerta, me asalta un escalofrío repentino cuando suena la manivela contra ella.  Abandono mis guantes, mi bata sucia y me alejo de la escena. Fuera del salón, continuas conmigo, no dejas de aparecer en mi mente, estás en mis latidos, en mi respiración, en cada centímetro de mi piel. Casi todo a mi alrededor, en mi vida, te sostiene y recuerda para siempre.




 










UNA DUCHA DE DOMINGO

Un hombre toma un refrescante y reparador baño matutino. Abre la llave de la regadera y recibe un ramillete de chorritos delgados de fresca y deliciosa agua. La alegría le embarga. Deja su cabeza canosa reposar bajo aquella lluvia artificial. Cierra los ojos y comienza a soñar.
Su cuerpo empapado, libera agua azulada, que al llegar al piso cerámico, se hace tornasolada.
Observar aquel espectáculo que ofrece el recorrido del agua, lo llena de sorpresa y de mucha dicha. Es azul lo que desprende. Está hecho del color más hermoso. Lo suelta con ayuda de algo más misterioso aún: el toque fino y delicado que recibe. Cierra la llave, luego de contemplar el extraño río azul descender completamente hacia los agujeritos del inodoro. Se lleva una certeza con él, luego de secar su anatomía con una gruesa toalla.




 






MIS ESTUDIOS EN EL CEMENTERIO

Tenía mi primer carrito: un Swift 1.3 azul eléctrico. Salía del trabajo en mi colegio, rumbo al cementerio del Éste. Al llegar, lo estacionaba siempre bajo la sombra de un frondoso árbol de caoba, justo frente a la parcela donde descansa mi querida abuela. Reclinaba la butaca, descalzaba mis zapatos, comía alguna chuchería y me fajaba a leer durante el resto de la tarde. Era la rutina que repetía una o dos veces por semana, durante mis estudios de especialización.
La brisa deliciosa, alborotaba las copas de los árboles, me arrullaba el canto hermoso de pajaritos, aspiraba el rico aroma que desprende la grama recién cortada, combinado con el olor especial de las flores marchitas. Coronaba un hermoso cielo azul, siempre colmado de nubes e iluminado por un sol esplendoroso. La soledad que reinaba durante esos días, era interrumpida inesperadamente por una caravana fúnebre.
Me distraía contemplando la expresión de los familiares. Sabía identificar a los más cercanos, a los farsantes y a los amigos.
La cara del farsante, siempre lleva gafas oscuras, de esas que impiden ver a los ojos. Usan pañuelos que secan lágrimas inexistentes. Abrazan y dan consuelo, sin llegar a rozar el alma. No pueden ser más patéticos.
La cara de los amigos, enfrenta al viento, con la mirada fija en los recuerdos. Abrazan, sin querer soltarse. Sus lágrimas empapan y corren libres, como las familiares.
Estoy segura de que mi abuela, observaba todo a través de mis ojos.






















DISECCIONES



En la Línea  del  Horizonte
                 

Emma Ants

2015



“Crea vínculos y sembrarás tempestades”













Para Santiago Aaron













HIATO

Es natural.
Pasa con vocales
débiles y fuertes:
Mariposas nocturnas
que provocan
los hiatos,
cuando
se
pronuncian
en
silencio.








CARICIA

Soplan
vientos
de
justicia.
Algo
en
el
ambiente,
deja
percibir
su
refrescante
brisa.








INMOVILIDAD


Nada más
paralizante,
aterrador e irreal,
que
el miedo
que
alimentamos
desde
nuestros vacíos.








MALVADO


Usas
un alfiler
para pinchar:
globos repletos de sueños,
elogios sinceros,
caramelos
y
papelillos
multicolores.










JUGLAR


También,
suenas a Sabina.
Con ruido de cascada,
acordes de lluvia delgada
y
tormenta repentina.
Borges te regocija,
con sueños inmortales,
oscurecidos por la ceguera,
plenos de sabiduría,
repletos de luz.
Te obsesiona el orden,
esa coma y ese punto,
inválidos.
Señalas la palabra muda,
incapaz de despertar
el alma.









INMERSIÓN


No
evado
la realidad,
corro
delante de ella.
Alzo
el vuelo,
me despego del suelo.
Respiro,
una bocanada
de vida
y
me sumerjo.










CALIGRAFÍA

Pes,
Punzantes como dagas.
Eses,
columpiándose en el espacio.
Vocales,
flotando en el limbo,
perezosas y risueñas.
Tu mano,
rescata cada letra.
Un remo,
tu lapicero.
Un océano infinito,
en cada hoja.
Una idea en mente,
ruega materializarse
en palabra.










DESPEDIDA

Sentir,
que la cáscara
se despega.
Que cada pisada, pesa.
Un minuto, es una hora.
Un año, un sin tiempo.
Dolorosa espera.













ANTICIPAR

La felicidad es:
Sentir cosquillas
que anticipan sonrisas.
Hablar de todo
y compartir tema.
Hablar de nada
y compartir
delicado silencio.













ÁNGEL


Despliegas tus alas,
antes de tiempo.
Tu suerte, es
la de vivir con poco.
Sin embargo,
te aferras a la vida,
tan fuerte y estóicamente.
A la felicidad,
no le queda más remedio,
que reír al verte.
Sueña, como dicen
tus párpados vibrantes.
Persigue la vida,
y espanta a la muerte.
¡Dios te bendiga!


FELICIDAD

Es una membrana delgadísima,
frágil y volátil.
Persistente, incansable y evasiva.
Con un alto costo, aún sin tener valor.
Gente luminosa, la circunda y atrapa,
para – nuevamente –
deslizarse hasta evaporarse.
Un ciclo, un giro, una razón
o un momento inesperado,
la regresan al sitio del cual
se había desplazado.
La felicidad no es repentina,
debe ser abonada con la sorpresa
que lleva cada día.
Es energía que no se disipa,
solo se reparte en pedacitos.











La  Muerte

Hay cierto orden en la muerte.
La luz del alma, se derrama
inconteniblemente.
La oscuridad,
comienza en los pies,
sube a los tobillos,
se disgrega en el tronco,
retarda el latido,
impulsa la bocanada en el vacío.
El tono verdoso,
compañero de la cérea madurez de las membranas,
permite asomar ramas marchitas;
otrora, conductoras de torrente vida.
La parálisis vertiginosa,
incómoda,
dolorosa,
finaliza con un corto suspiro del alma.











Declaración

Acaricio
tu pelaje de ébano,
tan liso como la seda.
Mi mano,
recorre tu espina.
Tu lomo,
responde con una curva
que hace levantar tu cola.
Buscas más caricias,
sabes que te las daré todas.
Adosas tu cuerpo al mío;
en un sentido,
para luego devolverte,
por el mismo camino.
Conectas
tu penetrante mirada con la mía.
Sostenemos una larga conversación,
en silencio.











Eureka

Hacer trazos con escuadra,
medir con vernier,
dibujar círculos con compás.
Cálculos de ecuaciones y
despeje de incógnitas.
Tamizar el pensamiento;
para llegar repetidamente,
a la conclusión única:
“La razón,
adopta formas imposibles,
imbuídas de locura, pasión
y
determinación”.
De regreso al borrador…
Y a la piel del observador.











Vida


Aprender a remar,
en olas de tormenta.
Anclar naves,
en arrecifes transparentes.
Soltar lastres,
aligerar el soma.
Disfrutar todo el paisaje,
desde el grano hasta las nubes.
Desde el quiasma,
hasta el ápice de cada falange.
Hundir cada sueño,
en blancas arenas.
Dibujar cada paso y
dejar una huella.
Construir recuerdos,
durante la travesía.
Descomponerse y recomenzar.
¡Maravilla y vida!











TRANSPARENCIA

Coincidir en cada nudo, cada línea, cada trazo.
La vida toma forma geométrica.
Dibuja ondas concéntricas en la superficie
y deja que la luz juegue sobre ellas.
Imita el trabajo de la brisa acariciadora,
abraza fuerte durante la tormenta.
La vida también apela a leyes físicas.
Pinta en tonos azules hasta lograr el magenta.
Sonríe al encontrar motivos.
Hace estallar carcajadas sin razón aparente.
La vida se vale de la estética para manifestarse.
Leva anclas en el mar de los amigos.
Atraviesa el agua y se sumerge hasta tocar fondo.
La vida es emoción y vértigo.
Miedo y valor.
Contempla la belleza que ofrecen criaturas inimaginables
desde la playa.
La vida es un cuadro realizado por el mejor pintor.
Sentir la textura de algas y corales.
La vida es biología, como rasgo de su carácter.
Continúa el camino en compañía de la nostalgia.
La vida, se vale de la literatura
para ser románticamente explicada.
Se vale de mí, para escribir cada palabra.












HETERÓNIMO


Ahí está ese lugar de nosotros,
Inexplorado, oculto, serpenteante y misterioso.
Lo vemos elevarse desplegando llamaradas,
sublimar y condensarse con quebradiza frialdad.
Tiende a acorralar,
tanto en la vigilia como en el sueño más profundo,
para liberarse y volar.
Aprender a dominarlo es labor desgastante y a la vez,
llena de liviandad.
Es tarea que comprende el espacio de toda una vida.
Dejar que aparezca y alce su voz
como niño jugueteando con barquitos de papel,
extasiado al ver flotar su obra
y navegar en la superficie del mar
que halla en un plato de sopa.
Esconderlo debajo de la almohada,
cuando se da cuerpo al personaje que representa,
ese que busca dar sentido a su labor,
asido de la mano gordita del niño feliz
que alguna vez descubrió
el misterio del fuego.















LA SORPRESA DE LA BELLEZA




Acecha desde los arbustos,
aguarda desde el inmenso cielo,
aplaca su sed en la humedad del suelo.
Puede aparecer sorpresivamente en un sueño,
en el primer grito de vida,
en la risa sincera de un niño,
en la mueca sonreída de un viejo.
La despiertan los sonidos de la música,
la lluvia inesperada,
el canto de frágiles pájaros,
la luz que alumbra el día y la noche oscura.
Espera atenta nuestra llegada,
agazapada en las páginas de un libro,
en una frase sencilla,
un párrafo entero
o una palabra precisa.
No puede medirse en niveles o grados,
está en la soledad y en la multitud,
en el silencio y en el bullicio,
en el caos y en el orden.
Se nubla con el miedo, el dolor y la tristeza.
Sin embargo, es hábil para manifestarse
a pesar de todo.
Es la belleza que guarece y sorprende.
Ahí está escondida en estas palabras.












DIVAGACIÓN

Nunca encontrarás las palabras
que describan perfectamente
lo que te niegas a decir.
Haces imposible
la libertad de tu secreto,
al estar seguro de exponer
tu lado más vulnerable.
¿No sé quién es más hipócrita:
el ser humano sensible,
la sociedad civilizada que le comprime,
o yo misma al escribirte estas líneas?











Composición


Estamos
hechos
de
tepuyes.
Esqueleto
de
cuarzo
blanco,
corazón
de
bromelia
y
alma
de
diamante.











Sinonimia



Convoca
Desboca
Provoca
Invoca
Desemboca
Emboca
Boca
Evoca

¿Qué más hace la poesía?












Nostalgia



Anticipar retornos,
amanecer pausado.
Evocar tibieza,
jolgorio de pájaros.
El sol y su adagio,
rutina melodiosa.
Cello y copa.














Poema mecánico



Corazón sin empacaduras.
Aceite y sangre mezclados.
Escape con humo blanco.
Vapor y muerte anunciados.















Los Canales



El viento
trae voces de pescadores,
acostumbrados a hablar entre susurros.
Los peces,
disfrutan de la conversa
y pican carnadas.
La algarabía plena el momento.
El bote se mueve al vaivén de sus pasajeros.
Escapan las presas ante el alboroto.
La alegría da paso al silencio.
Avanzan un poco.
Cae el atardecer,
bañando todo con su color dorado.
Suenan los carretes de las cañas,
cada pescador lucha para no perder el día.
Se dibuja la escena con buena pesca.
Regresa la alegría.










P



Alumbra
Penumbra
Deslumbra
Vislumbra
Relumbra
Umbra

¡Así es la poesía!












Sed

Brazos
llenos
de
espinas,
hacen
al cielo
plegarias.
Claman
por
calmar
su
sed,
con
la
bendición
del
agua.










Navegar


Abrumarse
cuando
escudriñas
el
cielo.
Caminar
en
las
nubes,
probar
su
sabor
delicioso
y
regresar
ligero.









Ceguera solar


Dejar
que la mirada corra
en cada uno
de sus rayos.
Evitar
el parpadeo.
¡Oh, Sol!
Rey
Que todo tocas.












M


Alborotar arbustos
y percibir
el aroma fragante de una chinche.
Dejarla caminar
libremente
en mis manos pequeñitas.
Acercar de vez en cuando mi nariz.
Cerrar los ojos
para evocar
el jardín
que hizo feliz mi infancia.











A



Nos conectamos,
cuando tenemos
la oportunidad
de cruzar miradas.
El universo se detiene,
no existe el entorno,
el tiempo se disuelve.
Quedamos a merced
del contacto inevitable
de nuestras almas.













Misión


Dios,
nos creó
como frases al viento.
Nuestra tarea de vida no es otra,
que la de dar cuerpo
al poema.












Atardecer


Una
franja
oscura,
halla
su
vestido
dorado.
Adornos
de
encaje
y
fajín
anaranjado.











Olfato


Sale
poesía
de
la
cocina
y
se
mete
en
cada
habitación
el
aroma.