lunes, 2 de enero de 2017

DISECCIONES II



En la Línea del Horizonte
Parte II









Emma Ants
2016





“El pensamiento comienza. Todo lo demás continúa”
















HORIZONTE



Ese lugar,
donde termina
nuestra frontera
y comienza
el imperceptible
y profundo
contacto:
Una línea de mar,
inacabada.










BIOGRAFÍA

Una mujer clandestina
con ínfulas de poeta.
Híbrida, mitológica,
utópica,
de sinónimos
y sufijos,
terca, metafórica,
morena,
azul,
universo.












NOCHE CLARA DE POEMA NO ESCRITO


Noche clara
de poema no escrito.

Complicidad de silencios.
Sincronía de pensamientos.

Ola de mar agitado.
Una brisa de cabellos.

Comisuras de arena.
Castillos en el viento.

Una estela de gaviotas,
afinan
y cantan versos.









ANATOMÍA


Como gorriones
mudos
con el cuerpo
desnudo,
los poetas
juegan
con la luz
de la ceguera.
Atrapan mariposas
y luciérnagas.
Les guía
el tacto de cada papila.
Palpan la vida,
la moldean
y revelan
en hermosos
símbolos.
¡Aleph!










METAMORFOSIS


Convierto mis brazos
en espinas.
Evito perder sentimientos.
Suspiro
a través de estomas.
Transpiro
vapor de cerezos.
Mis ojos atrapan la luz
durante el día
y alumbran la noche
de recuerdos.
Ocelos de insecto.
Alas multicolores,
se despliegan
desde mi espalda.
Vuelo de libélula
durante el sueño.
Imágenes multiplicadas
en retina díptera.
Ágiles y veloces
movimientos.
Aquí y allá, el néctar
de una flor
me atrae.
Exoesqueleto artrópodo,
gelatina inquieta
en lo interno.
¡Cuánto daría
por ser un insecto!










 


RECLAMO


La poesía
reclama,
pide un lugar
y
una palabra.
La copa del árbol susurrante,
el nido deshecho
en la rama,
la
luz
que pasa
filtrada.











AMANECER


Llegará el amanecer,
luz del comienzo.
Fresco rocío.
Canto
de turpiales, arrendajos y fifíes.
El gallo afina,
revolotean colibríes.
¡Presagio!
Como alas de mariposa,
despunta el día.
Horizonte rosado,
imponente montaña.
Escamas de plumas
tornasoladas.










EXILIO


El exilio comienza
sin haber salido del país,
de la casa,
del cuarto.
Hay un poco de café en la cocina.
Las paredes reclaman pintura,
la navidad pelea para ser celebrada.
Luces apagadas,
penden de la escalera de caracol.
Una pareja de gatos negros,
afila sus garras
en la tela deshecha de los muebles.
Silencio frío.
Amanecer sin sol.
El calor viene de mi madre.
Y la risa,
de mis sobrinos.
Todos reunidos
en UNO.










AMNESIA


Estamos suspendidos
en un espacio temporal,
mientras transcurre la navidad.
¿Cuándo nos tocará?
Consulto mil veces el calendario
¿Qué día es hoy?
Olvidé
el solsticio de invierno,
a los celtas
y su celebración
en Stonehenge.
¡Se borra la memoria!











DARWIN


Regreso a la caverna.
Despego la piel del hueso.
Pinto paredes con sangre.
Estampo mis manos
en la superficie calcárea.
Me cubro la cara con símbolos
conectados con las estrellas:
Las Pléyades, Orión,
Antares
y Alfa Centauri.
Una nebulosa de pilares.
Dos supernovas.
El ojo de Dios
y
el infaltable
Sol.











VILLA ROSA



Al norte de Venezuela
hay una isla de gigantes.
Al sur,
una selva de guerreros.
Al oeste,
el páramo valiente.
Y al este,
una mina
de Odiseos












CIUDAD REPTIL


La ciudad reptil
cambia bruscamente de piel.
La dermis es caos, vicio y desechos.
En la penumbra,
priva el extravío que hurga en lo putrefacto.
Es la forma de castigar del tirano,
cuando sabe que le rechazan millones.
Decreta maldad, dolor, hambre, miseria y desasosiego.
Se muestra obeso, complacido y demente.
Caricatura burlesca
para el álbum
de nuestra historia.











LA MUERTE RONDA


I
El frío de la muerte
aparece repentinamente.
Resuella en la nuca,
anuda la mente.

II
La armadura reluce
en sus afilados dientes.
Con katana la enfrentan,
retrocede, aparente.

III
Esconde sus ojos,
la intención evidente.
Con mano fría,
en báculo reluciente.

IV
Preparada para la batalla,
con el mejor de los contendientes.
Un señor que mira a los ojos,
cálido y de luz refulgente.









 




SOL

Ocupado
dando
luz
al
mar.
Calentando
cada
ola.
Despertando
la
vida
plena
y
fantástica.
Fiel
residente
de
su
lecho.









J S


Prefiero el ladrido,
antes que el aullido
de los perros.

Con el ladrido,
tenemos tiempo para actuar
con reflexión y sangre fría.

Con el aullido,
logramos que la bala del cazador
se encargue de acomodar la historia,
a su modo.

Cervantes, reconocía
el valor de los ladridos.
Saramago,
privilegiaba los aullidos.
El perro, 
es el denominador común.












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